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CARACTERÍSTICAS Y RETOS DE LOS POSGRADOS EN MÉXICO FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN. UNA VISIÓN COMPREHENSIVA Y PROPOSITIVA

Carlos G. Cabrera Beck

Se sabe que en épocas pretéritas, no demasiado distantes de nosotros en el conjunto de la perspectiva histórica de la educación, los estudios jurídicos merecían especial relevancia dentro de las universidades y entendemos que en la actualidad, para adquirir una comprensión más integral del derecho y de sus fines aplicativos, no podemos prescindir de su esencia filosófica y su carga axiológica.

Consideramos que sólo de esa manera se encuentra el sentido y justificación del derecho en función tanto de sus objetivos particulares como de su objetivo último y primero, consistente en administrar justicia.

El derecho se encuentra, en nuestra opinión, íntimamente vinculado a la filosofía, sin la cual no se explica integralmente y puede incluso desarticularse dando lugar a una mentalidad relativista, fruto de un enfoque positivista y, por lo tanto, reduccionista, en el que fue muy prolífico el siglo pasado, contrariamente a las exigencias más elementales de la permanente naturaleza humana y social, así como a los propósitos y sanos intereses de la comunidad internacional.

No en vano durante el pasado siglo, en el que las ideologías positivistas alcanzaron su máxima expresión, surgieron los conflictos quizás más severos que la humanidad haya experimentado, así como algunas de las dictaduras más crueles que se conozcan.

Es por ello que la enseñanza jurídica reclama el análisis serio y documentado que ofrecen las asignaturas iusfilosóficas, mismas que han representado la preocupación fundamental de grandes maestros mexicanos y extranjeros, y que han formado a incontables generaciones de nuestros abogados.

Todos los egresados, querámoslo o no, desde nuestros estudios mismos y durante la vida social y profesional, habremos de pasar por el imperativo de la normatividad jurídica, así como todos los demás miembros de las diversas profesiones y la sociedad en general. Es por ello que la urgencia de normas adecuadas, creadas bajo los correctos enfoques que el derecho nos enseña, resulta no sólo una exigencia universal sino una necesidad impostergable. Médicos, ingenieros, actuarios y, por cierto, también los economistas, estamos sujetos a la disciplina superior del derecho pues no debe ser la economía, por ejemplo, la cual se ocupa de satisfactores y de la maximización de utilidades, la que rija preponderantemente a las personas, dotadas de dignidad humana, derechos fundamentales y obligaciones universales de respeto y solidaridad.

No se le puede poner precio impunemente al derecho, pretendiendo subordinarlo a factores de contabilización económica, como procuran enseñarlo algunos. Nuestra mercancía es el hombre, es la humanidad, es la historia del mundo, son los estados ahora globalizados. Cada vez somos más ciudadanos no de una nación, sino del mundo, un ámbito que ya no nos puede resultar ajeno, cuando podemos comprobar que lo que sucede en otros países nos afecta directamente.

Por todo lo anterior y por otros muchos factores de una sociedad mundial en franca y acelerada transición, las instituciones de enseñanza superior, y en particular sus posgrados, confrontan en la actualidad nuevos e importantísimos retos dentro de una dinámica permanente.

La declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI, planteada dentro del marco de la UNESCO a partir del año de 1998, nos indica que en un mundo en rápido cambio se percibe la necesidad de una nueva visión y de un nuevo modelo de enseñanza superior.1

Sabemos también que, conforme al programa nacional de educación 2001-2006, las condiciones de nuestro país y de sus educandos ubicados en el nivel superior, se han ido transformando de manera muy relevante, pues el examen cuantitativo del sistema educativo nos revela el enorme crecimiento que se ha producido institucionalmente en el campo de la enseñanza superior.

Sabemos que la gran evolución demográfica de la humanidad ha generado constantes cambios en la estructura social y cultural de la comunidad política.

    La urbanización representa dentro del proceso dialéctico un cambio cualitativo pues la constitución de ciudades de cierta magnitud da origen a diversos procesos, reveladores de una mayor complejidad social, intercambios de costumbres, bienes e ideas; especialización de actividades laborales... nuevas y mayores demandas educativas; ...cambios en las estructuras económicas; el corporativismo..., el surgimiento de un extraordinario afán de saber...2

La evolución de ese afán de saber, consustancial al desarrollo del pensamiento humano y que permeó en aquellas sociedades urbanas que vieron desarrollarse pujantemente la vida universitaria y el oficio de enseñar, es tal vez el mismo que, catalizado, está convirtiendo hoy en día en indispensables los estudios universitarios de posgrado.

Pareciera ser que a esa notable y acelerada transición por la que hoy atraviesa la humanidad entera, no le es de ninguna manera ajeno el fenómeno cultural sistematizado de los estudios terminales de posgrado.

Así lo reconoce una de las más recientes leyes orgánicas universitarias, como lo es la española de diciembre de 2001, en cuya exposición de motivos se reconoce el papel central que ocupan las universidades en el desarrollo cultural, económico y social de los países, y que deben afrontar los nuevos retos del conocimiento. Por otro lado, se reconoce en el mismo documento el explosivo crecimiento que han experimentado los centros de enseñanza superior y el notable proceso de descentralización de estos últimos.3

La universidad contemporánea se encuentra inserta en un complejo factorial que le lleva sin duda a la redefinición de su misión en el contexto del siglo XXI.

Así, en la Declaración Mundial sobre la Educación Superior, aprobada en París en octubre de 1988, se destacan entre otros importantes objetivos:

  1. La formación de diplomados altamente calificados.

  2. Un espacio abierto para... el aprendizaje permanente.

  3. La generación y difusión de conocimientos por medio de la investigación.

  4. Fomentar las culturas nacionales internacionales e históricas.

  5. Desarrollo y la mejora de la educación en todos los niveles...4

Como la enseñanza superior de nivel de licenciatura se ha vuelto cuantitativamente tan demandante, los objetivos generales mencionados adquieren una particular convergencia en el nivel de los posgrados.

Sin duda los posgrados han ido adquiriendo en el mundo universitario global y en el iberoamericano, en particular, una importancia creciente y, al mismo tiempo, han tenido que enfrentar la consecuente e inusitada demanda dentro del mercado educativo. Demanda y competitividad a la que se han sumado, incluso en los ámbitos humanísticos, los institutos tecnológicos.

Se ha dicho que

    la tendencia general piensa en el posgrado, ya no como nivel compensatorio de deficiencias académicas, ya no como interés en el desarrollo intelectual y científico o en la maduración de las disciplinas, ya no como implicación académica o profesional, sino como meta por alcanzar, como credencial, como protocolo burocrático que induce a la dinámica de la productividad y la evaluación del desempeño.5

El posgrado se está convirtiendo en un fenómeno de actualización "ante las expectativas de circulación internacional de títulos, grados, diplomas y competencia...".6

Los posgrados manifiestan también, aunada a la fuerte competitividad en que se encuentran, una tendencia a la internacionalización, siendo de éstos los más prestigiados algunos que pertenecen a enclaves del ámbito internacional:

    muy diversos factores hacen más atractiva la realización de posgrados en el extranjero: prestigio internacional y nacional real de los posgrados, aumentado también frecuentemente en forma espuria, por la concepción extranjerizarte local; el monto mayor de las becas, el prestigio real o creado por el aparato editorial de los docentes; las mejores condiciones estructurales de las universidades; el interés turístico de los estudiantes, etcétera. Con este efecto de demostración compiten los posgrados locales.7

Una solución intermedia ha sido lograr convenios e intercambios con instituciones prestigiadas del ámbito internacional y fomentar los auténticos intercambios, lo cual logra aproximar las variables reales educativas de los posgrados y tiene, desde luego, un efecto desmitificador en el ámbito meritorio de la ciencia y la inteligencia.

Según Giovanna Valenti Nigrini, los posgrados en México han atravesado durante los últimos veinticinco años por tres etapas principales: la primera, a partir de 1970, de una expansión desarticulada; la segunda a partir de la anterior, impuesta por el diagnóstico y la evaluación; y la tercera, consecuencia de las anteriores, de consolidación institucional selectiva e incipiente integración.8

Aludiendo a esta última etapa impulsada por el CONACYT, en México, mediante el mecanismo del Padrón de Excelencia a partir de 1991, se han considerado como variables significativas para la consolidación institucional las que atañen a:

  1. Contar con una planta permanente de investigadores de tiempo completo con doctorado.

  2. Tener investigadores activos que sean miembros del Sistema Nacional de Investigadores.

  3. Poseer docentes de amplia trayectoria evaluados a partir de sus publicaciones.

  4. Lograr una alta eficiencia terminal en cuanto a graduación de estudiantes.

  5. Contar con vínculos en la industria y aplicaciones tecnológicas en las empresas. Se sabe de la importancia de los posgrados dentro del actual sistema educativo, en el que juegan un papel fundamental, y es por ello que los esfuerzos de máxima cualificación deben enfocarse a ellos por las diversas instituciones educativas tanto públicas como privadas siendo cada vez más significativa la participación de estas últimas.

En el caso de la Universidad Anáhuac, que este año celebra su cuadragésimo aniversario, se ha realizado un enorme esfuerzo por estar a la altura e incluso a la vanguardia de los retos a que hemos aludido en párrafos anteriores. Hoy por hoy, nuestra universidad ha encarado un programa sostenido de crecimiento, modernización e internacionalización. Se está en aptitud de ofrecer, en conjunto, programas de estudio de máxima actualidad para veintiséis licenciaturas, catorce especialidades, veintiocho maestrías y ocho doctorados.

Ya existen cátedras especializadas. Se cuenta también con un universo de veintitrés mil egresados, la mayoría de ellos muy bien posicionados en la industria, los servicios, el comercio, la educación, el gobierno y en otros importantes sectores.

Concomitantemente, y con gran esfuerzo, se ha desarrollado y actualizado la necesaria infraestructura física y es muy interesante destacar que, así como en las aulas, se otorga un personalizado seguimiento a todos los egresados con diversos fines, particularmente de información e integración a su comunidad educativa.

Por lo que se refiere a la Facultad de Derecho, la Universidad Anáhuac ofrece los siguientes programas de posgrado:

  1. Maestría en Administración Pública, cuyo objetivo primordial consiste en la formación de maestros tanto para la práctica de la docencia como de la investigación, así como a servidores públicos éticos que conlleven una formación integral en las diversas áreas interdisciplinarias y tengan, además, la capacidad de excelencia en su labor de servicio público, que identifiquen asertivamente las necesidades y asuman las decisiones correspondientes a su debida satisfacción. Asimismo, para estructurar las políticas básicas y coadyuvar con el indispensable progreso de nuestro país.

  2. Maestría en Derecho Corporativo, quizás una de las más exitosas de México y cuyo principal objetivo se traduce en formar maestros en el campo del derecho de la empresa para que, comprendiendo la mentalidad y legítimos objetivos de los empresarios que tanto necesita nuestro país, se les habilite en las tareas propias del desarrollo empresarial en las materias jurídicas que tienen relación con el desempeño de las empresas. Asimismo, para que en el ámbito de los especializados despachos corporativos, así como en la docencia, fomenten el espíritu empresarial, faciliten el desarrollo de las empresas, promuevan la cultura de la legalidad y coadyuven al desarrollo productivo de México.

  3. Maestría en Ciencias Penales, para el efecto de que mediante el análisis de las materias jurídicas que tienen relación con el delicado ámbito del delito, los delincuentes, las penas y medidas de seguridad, se habilite a nuestros egresados en las tareas propias de estas relevantes cuestiones, tanto como expertos en la procuración e impartición de la justicia, cuanto en los ámbitos docentes y formativos en esta especialidad jurídica. Se hace especial hincapié en el compromiso del servicio que tal función implica frente a la dignidad del ser humano y a las necesidades generales de la sociedad.

  4. Doctorado en Administración Pública. Este doctorado, que incluye un convenio con la Universidad de La Sorbona, en París, tiene por finalidad formar investigadores y administradores públicos de máximo nivel capaces de afrontar con creatividad y conocimientos de frontera el dinámico mundo y los retos que plantean los estados contemporáneos y su nueva administración pública, cultivando esta área del conocimiento desde una perspectiva interdisciplinaria, con fuerte arraigo axiológico pero, al mismo tiempo, realista y con una perspectiva global de las diversas administraciones públicas que nos ofrece el derecho comparado. Administradores públicos capaces también de ofertar atinadas soluciones a las complejas problemáticas que presenta el ámbito de su especialidad.

  5. Doctorado en Derecho de la Empresa, el cual se desarrolla en convenio celebrado con la Universidad Complutense de Madrid, bajo el mismo programa bianual de la mencionada institución y con la cátedra presencial de los maestros que la misma universidad nos ofrece y sus alternantes doctores mexicanos.

Este doctorado es tal vez uno de los mas exigentes de México, tanto por los requisitos académicos que implica la cobertura de sus créditos como por el examen que les permite a sus egresados la adquisición del Diploma de Estudios Avanzados (DEA) y, posteriormente, la exigente metodología que implica la elaboración de la tesis doctoral, coordinada con un catedrático europeo.

Por otro lado, la Facultad de Derecho cuenta ya para los últimos ejercicios académicos con decenas de títulos publicados por sus docentes e investigadores, con una revista altamente especializada que incorpora colaboraciones de catedráticos internacionales, y con una activa labor de investigación en áreas estratégicas de interés nacional e internacional.

Es, pues, de observarse y recomendarse, en función de los programas de posgrado jurídicos, para nuestro país lo siguiente:

Primero, un fortalecimiento de la visión integral de la carrera, sin perjuicio de la necesaria especialización profesional, que conciencie a los educandos sobre la fuerte responsabilidad social que asumen y el papel que les corresponde como juristas comprometidos con los valores superiores de su profesión.

Segundo, la actualización cuidadosa de los programas de estudio en función de los nuevos entornos, nacional e internacional, que permita al nuevo maestro y doctor en derecho no sólo adquirir y manejar con habilidad extrema los conocimientos y herramientas propias de su grado académico, sino también mantenerse en la dinámica de constante superación y liderazgo que reclaman los nuevos tiempos.

Tercero, el desarrollo de metodologías de actualización e investigación que ubiquen a los posgraduados en niveles internacionales del conocimiento de frontera.

Cuarto, el fomento de intercambios académicos nacionales e internacionales que estimulen la curiosidad científica de los educandos y coadyuven a su madurez como ciudadanos del mundo de la inteligencia.

Quinto, fomentar y aplicar con verdadero escrúpulo y eficiencia los programas y escasos recursos para la investigación original y de frontera, para el planteamiento de alternativas de solución a los problemas nacionales y para el desarrollo de vínculos con instituciones publicas y privadas que así lo requieran.

BIBLIOGRAFÍA

FRESÁN OROZCO, María Magdalena, Rasgos invariantes de los programas de doctorado de calidad, México, ANUIES, 2002.

———, Formación doctoral y autonomía intelectual. Relaciones causales, México, 2002.

GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo, La universidad necesaria en el siglo XXI, México, Era, 2001.

LORIA DÍAZ, Eduardo, La competitividad de las universidades públicas mexicanas. Una propuesta de evaluación, México, Universidad Autónoma del Estado de México, 2002.

RUIZ DEL CASTILLO, Amparo, educación superior y globalización, educar, ¿para qué ?, México, 2001.

SALMERÓN RUIZ, Fernando, Escritos sobre la Universidad, México, 2001.

VILLASEÑOR GARCÍA, Guillermo, La función social de la educación superior en México; lo que es y lo que queremos que sea, México, 2003.

Notas:
1 Palacios Salinas, Carolina, Las estrategias de estudio y las habilidades en el uso de la información en estudiantes de la Universidad Anáhuac, México, tesis de maestría, Universidad Anahuac, 2003. 1
2 Tünnerman Bernheim, Carlos, La universidad latinoamericana ante los retos del siglo XXI, México, UDUAL, 2003, p. 21. 2
3 Ibidem, pp. 47 y 48. 3
4 Ibidem, p. 160. 4
5 Esquivel Larrondo, Juan Eduardo, "El ambiente del posgrado latinoamericano en el fin del milenio", La Universidad hoy y mañana II. El posgrado latinoamericano, México, UNAM, 2002, p. 26. 5
6 Ibidem, p. 27. 6
7 Padilla Cobos, Emilio, "El posgrado en ciencias sociales ante la globalización y la crisis en México", La Universidad hoy y mañana II. El posgrado latinoamericano, México, UNAM, 2002, p. 45. 7
8 Ibidem, pp. 54 y ss. 8

 
 

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